"La naturaleza de los buitres", número especial de Comunidad y Desarrollo

 En los últimos decenios, tanto el mercado global como el argentino se han ido concentrando en grandes grupos económicos que tienen intereses muchas veces en tensión con los propios gobiernos. En lo particular, hay una disputa para ver si Argentina sanea su relación con el mundo económico internacional de manera más o menos conveniente para los actores económicos más poderosos.

El acuerdo de Argentina con los gobiernos que forman parte del Club de París, la indemnización a Repsol por la estatización de YPF y el pago a las empresas de servicios públicos con sentencias del Ciadi, indican una decisión del gobierno de culminar un proceso de normalización financiera iniciado con el cambio de papeles de deuda de 2005 y 2010.
Los canjes fueron realizados en condiciones muy favorables para los intereses nacionales: quita de capital, reducción de intereses y extensión de los pagos. Se logró ese resultado a partir de la enorme magnitud de la crisis previa, por mérito de los negociadores y del gobierno y gracias al hecho de haber cancelado la deuda con el FMI, condicionante de la política doméstica en los 50 años anteriores. Los últimos acuerdos, en tanto, fueron más equilibrados en cuanto a la preservación de los intereses en pugna, pero el país debió enfrentar fallos desfavorables en el caso del Tribunal del 
Banco Mundial, y tuvo que negociar nada menos que con Japón, Estados Unidos y los principales países de Europa en el otro.
En el caso de los “fondos buitre”, la normalización de una pequeña parte de la deuda pública en situación irregular enfrenta a nuestro país con un conglomerado de intereses que incluye a gran parte de la Justicia y el Congreso estadounidense, donde los fi nancistas tienen fl uidos contactos, entre otros motivos por estar entre los principales aportantes de sus campañas. Se trata esa de una comunidad de intereses que incluye además a sectores políticos opositores y grupos y entidades empresarias de nuestro país.
¿Porqué hay argentinos entre los que presionan para que el gobierno renegocie con los fondos buitres de manera inconveniente, comprometiendo incluso la deuda que se está pagando? En buena medida es debido a las perspectivas que se abren para nuestro país. Por sus potencialidades agrícola-ganaderas y extractivas, sumadas al relativamente bajo endeudamiento, un incipiente desarrollo científi co-tecnológico y otros atributos que el economista Aldo Ferrer incluye en su concepto de “densidad nacional”, la Argentina tiene casi todas las condiciones necesarias para transformarse en una economía de importancia a escala global. Pero la manera en que se inserte en 
el mundo en los próximos años será decisiva para afi rmar ese destino. Y los grupos concentrados de Argentina y del mundo no miran de costado esa posibilidad.Regularizar o no la relación con los inversores, generar a partir de esa renegociación situaciones de autonomía o dependencia del sector financiero y los sistemas productivos de otros países o de empresas transnacionales, son todas cuestiones que están en el debate en estos días. Tenemos que hacer un esfuerzo por normalizar la situación con nuestros acreedores, pero no podemos prestarnos a chantajes que pongan en riesgo 
esas perspectivas extraordinarias que los argentinos tenemos para los próximos años. Este nùmero especial habla de eso.
Eduardo Sigal
Presidente de la FAPC

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