La Gestión de los Residuos Sólidos Urbanos en la Ciudad de Buenos Aires

Una deuda pendiente y cara

La Gestión de los Residuos Sólidos Urbanos en la Ciudad de Buenos Aires - Una deuda pendiente y cara

 Por: Dra. Nancy Bolaño[i]

El desarrollo económico y el incremento incontrolado de los niveles de consumo han presupuesto la urgente búsqueda de soluciones, en los que la educación ciudadana, juega un importante papel, puesto que el deterioro ambiental exige la toma de conciencia y la colaboración de todos para poner en práctica estrategias de solución y/o mitigación de los impactos causados por los desechos en el medio ambiente. 

Durante muchos años la Ciudad de Buenos Aires sostuvo un complejo entramado de normas jurídicas en relación a la gestión de residuos, provocando confusión en el marco jurídico de la gestión. A esta confusión se  sumaba la falta de una normativa nacional que dejara sentadas las bases para una política nacional en relación a los residuos sólidos urbanos (RSU).

En el año 2004, se promulgó la Ley Nacional Nº 25.916 de Presupuesto Mínimo para la Gestión Integral de los Residuos Domiciliarios, que establece los presupuestos mínimos de protección ambiental. En concordancia con la Ley Nacional 25.916/04 y con la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó en el año 2005 la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, conocida como  “Ley de Basura Cero” (Nº 1854/05). Se entiende como concepto de "Basura Cero", en el marco de la presente ley, el principio de reducción y progresiva de la disposición final de los residuos sólidos urbanos, con plazos y metas concretas.

En tal sentido, la Ley Nº 1854 dispone que la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), requiere contemplar en la recuperación otros factores, además del económico: la reducción de la generación de residuos y promoción de la utilización de productos más duraderos, de material reciclado o reutilizables; la separación y el reciclaje de productos susceptibles de serlo; la separación y el compostaje y/o biodigestión de residuos orgánicos; la promoción de medidas tendientes al reemplazo gradual de envases descartables por retornables y la separación de los embalajes y envases para ser recolectados por separado a cuenta y cargo de las empresas que los utilizan.

Asimismo, la Ley N° 1854 hace hincapié en la importancia de la participación ciudadana y en la separación en origen , pero la población de la Ciudad de Buenos Aires todavía no tiene un conocimiento profundo del manejo de los residuos, situación que se ve agravada por el mismo sistema tributario  que no diferencia el servicio de recolección de basura de otras tasas y se unifica todo en el concepto de “Alumbrado, barrido y limpieza”, sin promover ningún tipo de incentivo o información (por ejemplo, saber cuánto es lo que le cuesta a cada ciudadano la administración de sus residuos) que promueva un cambio en la conducta de la ciudadanía.

Corresponde señalar, que es a partir de la Ley Nº 992/02 y su Decreto Reglamentario Nº 84/06, que se considera por primera vez la dimensión social de la Gestión de los Residuos, no sólo desde los generadores (indicando implementar una permanente campaña educativa para fomentar la separación en origen) sino también desde quienes recuperan materiales de hecho (aunque hasta ese momento en la ilegalidad), incorporando a los recuperadores de residuos reciclables a la recolección diferenciada en el servicio de higiene en la Ciudad y considerando la pertenencia de la personas físicas, cooperativas y mutuales para la asignación de zonas de trabajo.

En función de lo expuesto, y teniendo en cuenta que la Ley N° 1854, deposita en el ciudadano un rol fundamental, dado que la separación en origen es una de las condiciones imprescindibles para asegurar el éxito de su implementación, es indispensable el desarrollo de una campaña de concientización y comunicación que lleve adelante el gobierno, brindando información precisa sobre qué materiales separar y cómo hacerlo.  

En cuanto a las metas de reducción, la norma establece un cronograma de reducción progresiva para la disposición final, que conllevará a una disminución de la cantidad de desechos a ser depositados en rellenos sanitarios. Estas metas a cumplir serán de un 30% para el 2010, de un 50% para el 2012 y un 75% para el 2017, tomando como base los niveles enviados al CEAMSE durante el año 2004.

La línea de base para la determinación del cronograma de reducción progresiva de la disposición final de los residuos sólidos urbanos se fija en la cantidad de un millón cuatrocientas noventa y siete mil seiscientas cincuenta y seis (1.497.656)  toneladas según los establece el artículo 6 del Decreto Reglamentario Nº 639. La cantidad de toneladas máximas a ser dispuestas en rellenos sanitarios, son las detalladas a continuación: 1) Año 2010: 1.048.359;  2) Año 2012: 748.828; 3) Año 2017: 374.414

Sin embargo, en el año 2014, la cantidad de residuos dispuesto fue  en el  del primer trimestre de 316.222,6, y en los años anteriores según las estadísticas publicadas del CEAMSE, la Ciudad de Buenos Aires envió a los rellenos sanitarios, para su disposición final la siguiente cantidad de residuos:

Datos: CEAMSE

Del cuadro se desprende que en el 2010 se supero en un 99% y en el 2012 un 184,5% de lo previsto en la Ley. Si bien se observa una disminución del 2012 al 2013, y si se mantiene el promedio de residuos dispuestos del primer trimestre del 2014, también sería menor para dicho año, no se llegaría a los a lo estimado para el 2017.

La ineficacia en cumplir las metas de disminución de residuos depositados, vino acompañado con una fuerte controversia con el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires por la cantidad de basura que se envía a los rellenos sanitarios de la Provincia, asimismo un rechazo de la Provincia de Córdoba, de utilizar su territorio para ese fin. Como es sabida, la Ciudad de Buenos Aires no dispone de sectores para depositar la basura que genera y necesita enviarla a otras jurisdicciones.

De lo expuesto, resulta prioritario aumentar los volúmenes de materiales reciclables recuperados para su posterior reutilización y/o procesamiento. Es claro que hoy en día la recolección diferenciada es escasa. Sus volúmenes son ínfimos en comparación con los de la disposición final, y también en relación con los números de la recolección informal. Para lograrlo es necesario planificar políticas públicas sostenidas y orientadas a las campañas de separación en origen.

Es necesaria una GIRSU y está entendida, en el marco de la normativa de la Ciudad de Buenos Aires, como el conjunto de operaciones que tienen como objeto dar a los residuos producidos, el destino y tratamiento adecuado, de una manera ambientalmente sustentable, técnica-económicamente factible y socialmente aceptable. Esta integración de los tres factores (ambiental, económico y social) cambia sustancialmente la dirección de la gestión en relación a décadas anteriores. Tradicionalmente, la gestión de los residuos se limitaba a disponer de los residuos y cuidar la higiene urbana desde un enfoque tecnologicista, que hasta ahora ha fracasado. No se gestionaba con una estrategia ambiental a largo plazo, promoviendo la minimización de los residuos, su reutilización o reciclado; y tampoco se contemplaba la dimensión social del problema (ej: trabajadores informales).

Con relación a los recuperadores no formalizados, que son el primer eslabón del circuito informal, realizan la actividad de recuperación de los materiales, en la ciudad, abriendo y cerrando bolsas de residuos que fueran dispuestas en la vereda de manera indiferenciada, realizando una clasificación in situ de lo que pueden vender posteriormente, que actualmente son sólo los materiales secos que tienen demanda.  Esta situación descripta, requiere de un  fuerte componente gubernamental, y la puesta en valor del rol del recuperador urbano como servidor público, para poder lograr la inclusión social de los mismos. Según estimaciones realizadas, lo recuperado por los recuperadores no formalizados, es  de 600 toneladas diarias = 600 ton/día x 22 día/mes14 x 12 mes/año =158.400 toneladas por año.

Esta trama informal de recuperación de residuos liga a los recolectores (cirujas, cartoneros o recuperadores) con los “depositeros” o chatarreros (acopiadores) y los industriales, es decir, en primer lugar los materiales recuperados en condiciones miserables, luego pasan por los depósitos y finalmente llegan a las grandes industrias, conducidas por importantes grupos económicos; este procedimiento logra reciclar un significativo porcentaje del total de los residuos urbanos que se generan. Es por tal motivo que no basta con organizar a los recuperadores urbanos, sino que el estado debe avanzar hacia una política integral sin dejar de lado sectores que la involucran.

Asimismo, se debe establecer  la puesta en valor del rol del recuperador urbano como servidor público, de modo que pueda ser percibido ya no como un trabajador informal sino como parte fundamental de un sistema público de gestión de residuos, que priorice el recupero y el reciclaje.  Si bien es un avance la firma de contratos entre el GCBA y las cooperativas de recuperadores urbano, para la prestación del servicio de recolección de RSU secos, actualmente solo participan 12 cooperativas en la Ciudad, y funcionan ocho Centros Verdes gestionados por cooperativas de recuperadores urbanos.

Sin embargo, es preocupante la falta de capacidad para recuperar residuos sólidos urbanos por parte de los Centros Verdes, asimismo existe una abismal diferencia entre la inversión realiza para sostener el servicio residuos húmedos. Tampoco hay estadísticas ni información que permita medir la cantidad de residuos que se recuperan. Hace falta realizar un estudio más exhaustivo para conocer los datos de generación  recuperación de los residuos sólidos urbanos, así como también, mejorar los estudios de calidad de los residuos sólidos urbanos y del circuito de los residuos sólidos urbanos, en la Ciudad de Buenos Aires ya que los datos disponibles no son suficientes.

Según el informe del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Facultad de Ingeniería UBA y la CEAMSE, el 40% de los residuos sólidos urbanos que entierra la Ciudad en los rellenos sanitarios de la CEAMSE son materiales potencialmente reciclables. Según el informe, de este total un 17% corresponde a papel y a cartón, un 19% a plástico, un 3% a vidrio y un 1% a metales. El 60% restante está compuesto por un 41% de desechos alimenticios, un 5% de materiales textiles, un 4% de pañales y apósitos descartables.

En cuanto a las empresas concesionarias, el 1 de octubre del 2014, comenzó  a funcionar el nuevo sistema de recolección de residuos de la ciudad de Buenos Aires, se trata del contrato más caro que tiene la Ciudad, a un costo de 2.816  millones de pesos por año, a su vez la Ciudad quedó dividido en 7 zonas, que serán atendidas por seis empresas y por el Ente de Higiene Urbana que depende del propio Gobierno.

Dentro del plan de contenerización, el Gobierno de la Ciudad tiene planificado que la ciudad tendrá 23.400 contenedores negros metálicos y 7.500 campanas verdes para depositar el material reciclable. Hay que señalar que la contenerización para la disposición inicial selectiva  en la Ciudad, fue y sigue siendo postergada por el gobierno porteño, lo cual representa un problema de fondo,  para el cumplimiento de las pautas que marcan la ley, como así también, para cualquier esfuerzo de concientización.

A lo expuesto, se suma el acuerdo que el Gobierno de la Ciudad debe cumplir con la Provincia de Buenos Aires, con relación a la disminución de residuos enviados a disposición final.  El 12 de diciembre de 2012 ambos gobiernos firmaron un convenio, en el que la ciudad acordó diferentes metas y plazos para la reducción de residuos sólidos urbanos, enviados al CEAMSE, y a partir del 1 de junio de 2014 él envió de residuos sólidos urbanos no podía superar, las 1350 toneladas diarias.

Sin embargo, el objetivo planteado por el Gobierno de la Ciudad de enviar a entierro menos toneladas de residuos, no se pudo alcanzar, a su vez finalizando el año 2014, la ciudad debía contar por lo menos con dos contenedores diferenciados por cuadra.

Esto conlleva necesariamente, a un cambio cultural que se vincula con una manera diferente de consumir  y la modificación de los hábitos de los ciudadanos y la toma de conciencia, que debe estar guiada por las autoridades públicas.

No se vislumbran hasta el momento acciones concretas por parte de la gestión de Mauricio Macri, tendiente a la prevención y minimización de los residuos sólidos urbanos siendo estas las medidas más eficientes en la gestión integral de los residuos sólidos urbanos. Esta situación es la que hoy se da de hecho, sin contar con campañas masivas o específicas en relación a la participación ciudadana en el proceso; infraestructura adecuada para la recolección y depósito o procesos de gestión especiales para incentivar la valorización de residuos.

 

 



[i] La Dra. Nancy Bolaño es Abogada, especialista en temas de Protección Ambiental


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