10 Claves sobre la Reforma Tributaria en la Argentina de hoy

Un trabajo para la polémica sobre la propuesta de reforma impositiva que está lanzando el macrismo. Fue elaborado por el equipo de la Fundación Acción para la Comunidad integrado por Hugo Castro, Américo García y Alejandro Otero.

10 Claves sobre la Reforma Tributaria en la Argentina de hoy -  Un trabajo para la polémica sobre la propuesta de reforma impositiva que está lanzando el macrismo. Fue elaborado por el equipo de la Fundación Acción para la Comunidad integrado por Hugo Castro, Américo García y Alejandro Otero.

 10 Claves sobre la Reforma Tributaria en la Argentina de hoy

  1.    El gobierno promete una nueva “reforma tributaria” que hasta el momento no ha presentado formalmente, pese a que promovió y logró la creación de  una Comisión Bicameral a tal efecto en el marco de la Ley de blanqueo y ante la cual se comprometió  a enviar el proyecto de reforma en el lapso de un año. Otra promesa incumplida. El año pasó y el poncho no aparece, la nueva reforma tampoco. 
  2.    Sin embargo, de hecho, la “reforma” ya avanzó. En efecto, desde el inicio de su mandato el gobierno eliminó o redujo impuestos, básicamente a los sectores con mayor capacidad contributiva (retenciones, dividendos, bienes personales, ganancia mínima presunta, blanqueo, Lebacs, etc.), cuya consecuencia inmediata resultó el desfinanciamiento del estado argentino y el consecuente incremento del endeudamiento.
  3.   Continuar por esta vía so pretexto de reducir la presión tributaria (que el gobierno entiende que es “altísima y agobia a la economía del país”), con un déficit fiscal de 7% del PBI es condenarnos al endeudamiento. Obviamente no es lo mismo cobrarle impuestos a los ricos que endeudar a los pobres. Y el gobierno en esto ya eligió su camino. Adivine cuál. 
  4.    En el presente el gobierno insiste con la reforma en estos términos, en lo que puede entenderse como una actualización de lo debatido en el segundo Pacto Federal Fiscal (1993), para “mejorar la competitividad” de la economía, intentando disminuir impuestos. El objetivo de reducir los impuestos es triple: aumentar la rentabilidad empresarial, forzar el achicamiento del estado y aumentar el endeudamiento. Igual que hace 24 años. El gobierno vuelve a arar el porvenir con viejos bueyes. Ya sabemos cómo termina eso.
  5.    Uno de los puntos más reiterados en esta línea de pensamiento es la pretensión de eliminar la principal fuente de  ingresos  propios de las provincias: Ingresos Brutos. La sustitución de Ingresos Brutos por una sobrealícuota del IVA, una solución propuesta antes y ahora,  tiene severos problema de viabilidad. Por un lado, se trata de un impuesto provincial que solo las provincias, con sus legislaturas, pueden remover. Curioso, el gobierno promete lo que sabe que no está a su alcance lograr. 
  6.    Por otro lado, para que no implique merma en los recursos provinciales es necesario incrementar 11 puntos la alícuota del IVA, es decir se ubicaría en 32%, semejante incremento constituye un incentivo muy fuerte a la evasión, y es probable que genere el mencionado efecto. No hay país en el mundo con esa tasa en ese impuesto. La otra opción que se analiza es la extensión del IVA a productos que estaban exentos o pagan una tasa reducida del 10.5 %; situación que afectaría a los sectores de bajos ingresos si ello se lleva al caso de los alimentos y a sectores económicos promovidos, como el caso de la construcción.
  7.   Otra posibilidad planteada es la sustitución de ingresos brutos por impuestos a la propiedad. Es poco creíble que un gobierno sustentado en los sectores terratenientes aumente el impuesto inmobiliario rural (su recaudación actual es irrisoria en función de la renta terrateniente obtenida y los estándares internacionales). 
  8.   Por su parte, respecto de los impuestos nacionales (IVA, ganancias, débitos bancarios, etc.) se pretenden disminuciones sectoriales.  La perspectiva de disminuir los “costos productivos” implica avanzar en un sistema tributario más regresivo (menos impuestos a las empresas y los más ricos); punto absolutamente contrapuesta a nuestra concepción de aumento de la equidad social mediante el aumento de los impuestos a los ricos para financiar gastos hacia los más necesitados.
  9.   En esta línea, un clásico del pregón a favor de la reforma para devolverle la competitividad a la economía argentina es la reducción de los gravámenes sobre la nómina salarial, la famosa reducción de aportes de Cavallo cuya consecuencia fue nula en términos de empleo y ruinosa para el financiamiento de la previsión social y del estado en su conjunto.  
  10.   Por último, resulta interesante que el gobierno que acusó (injustamente) a los anteriores de unitarios, centralistas y vejadores de provincias, no promueve nada en materia de coparticipación federal y reproduce las prácticas de alineamiento de voluntades provinciales que solía cuestionar. Pero lo que es aún peor, debilita con su política económica y tributaria el financiamiento provincial forzándolas a ellas también al endeudamiento improductivo.   

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